Hace poco, la web de la Cátedra DXC necesitaba una puesta al día: varias piezas estaban en versiones obsoletas y había que llevarlas a la última versión disponible. Pensábamos que sería un trabajo largo, con muchas dependencias y riesgos. Al final, con la ayuda de un asistente de IA, lo hemos hecho en aproximadamente una hora, lo que antes habría ocupado varios días.
El trabajo empezó por lo básico: una copia de seguridad completa antes de tocar nada. Después revisamos la compatibilidad de los plugins con la nueva versión del entorno, y comprobamos cuáles tenían actualizaciones disponibles. Actualizamos lo necesario, verificamos que la web seguía funcionando y generamos una nueva copia de seguridad al terminar.
La lección no es que la IA lo haga todo, sino que cambia el reparto del trabajo. La persona decide qué se toca, cuándo y con qué riesgo, y la IA se encarga de revisar, ejecutar y documentar los pasos. Eso libera tiempo para lo que de verdad importa: entender la web, cuidar a quienes la usan y no romper nada en el camino.
